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La paz y sus incertidumbres

La paz y sus incertidumbres

Por: Red de Colectivos de Estudio de Pensamientos en Latinoamérica

Mujeres y hombres del Frente 57 de las Farc-EP, al igual que los demás miembros de la Guerrilla más antigua del continente, esta semana emprendieron la marcha hacia los puntos de transición y normalización. La zona campamentaria establecida para la llegada de estos guerrilleros se encuentra ubicada en Brisas, Caracolí en el municipio de Riosucio, Chocó. Tanto las zonas campamentarias como las veredales, que solo se diferencian por la cantidad de guerrilleros que las habitarán, tienen como objetivo, según el acuerdo, “garantizar el Cese al Fuego y Hostilidades Bilateral y Definitivo y la Dejación de las Armas e iniciar el proceso de preparación para la Reincorporación a la vida civil de las estructuras de las FARC-EP en lo económico, lo político y lo social de acuerdo con sus intereses“.

En lo pactado con el Gobierno Nacional, éste tiene el compromiso de adecuar los espacios comunes de dichas zonas y prepararlas para la llegada de los guerrilleros, estos por su parte se encargarían de los espacios habitacionales. Al llegar a la zona establecida este Frente se encontró con un panorama muy diferente a lo acordado: las construcciones de estos espacios comunes empezaron adelantarse hace muy pocos días y aún no se encuentran listas, tanto así que el primer día los miembros del Frente 57 debieron dormir en el puerto de las brisas a la intemperie, además los tanques de agua se encontraban vacios, por lo que les ha tocado valerse del agua del contaminado Río Atrato con todas las implicaciones que trae su consumo.

Estas zonas no deben ser vistas como un lugar de paso o simplemente como un espacio de normalización para la entrega de las armas. En su esencia están pensadas como un escenario de preparación para el transito a la vida política de los guerrilleros, su espíritu busca brindar las garantías para que cada uno de ellos cuente con las herramientas necesarias para aportar en el proceso de democratización de la sociedad colombiana después de las armas; esto se logra con un programa de capacitaciones en lo pedagógico, social, político, cultural, económico y psicológico, los cuales requieren unas condiciones mínimas de infraestructura.

Días previos al 31 de enero, fecha dada por la guerrilla para garantizar que toda su gente estaría congregada en las zonas, Timochenko trinó en su cuenta de twitter “Si Gobierno no instala inmediatamente infraestructura necesaria, hay que replantear fecha de llegada de las @FARC_EPueblo a #ZonasVeredales”, a pesar de esta alerta se encontraron inconsistencias logísticas y de infraestructura en muchas de estas y la respuesta de Carlos Córdoba, gerente de las zonas veredales de transición fue “hemos hecho un esfuerzo gigantesco para llegar a cada una de estas zonas, para avanzar en el montaje de las estructuras necesarias para que las personas de las FARC tengan unas condiciones dignas en el tiempo que dure su estancia”, pero la situación debe ir más allá de los “esfuerzos” y llegar a las garantías, al cumplimiento.

La guerrilla cumplió la fechas y los medios registraron la “Última marcha de las Farc“, más de 6.000 hombres y mujeres se encuentran en las 23 zonas veredales y 8 campamentarias y ahora solo quedan 4 meses de los 6 establecidos para este proceso desde el día D (24 de noviembre). La pregunta ahora es si el gobierno tiene la voluntad para dar cumplimiento a lo acordado e implementar cada uno de los puntos refrendados por el Congreso de la República; ya que si en 50 años no hizo presencia en zonas históricamente abandonadas, y ahora manifiesta las dificultades para llegar a 31 puntos del territorio nacional, cómo de cierto se iniciará esa construcción de paz en el país.

De no hacerlo, las causas estructurales de este conflicto seguirán manteniéndose, la exclusión e injusticia desencadenarán mayores conflictos y la paz estable y duradera solo quedará en el papel. El llamado es para partidos políticos, medios de comunicación, empresa privada, estudiantes, trabajadores, en sí, a cada uno de los colombianos y colombianas, a movilizarnos y exigir la implementación de los acuerdos para poder garantizar la no repetición de esta guerra.