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Las FARC: muchas voces, un proyecto político

  • Algunas impresiones de la Décima Conferencia Nacional Guerrillera.

La X Conferencia Nacional Guerrillera de las FARC-EP contó con una nutrida asistencia de parte de medios de comunicación, periodistas independientes e investigadores, los cuales pudieron acercarse y conocer de primera mano una realidad, que como lo dijera la insurgente holandesa en las filas farianas, Alexandra Nariño, ha sido desconocida para gran parte del país y a la que en condiciones de confrontación no se tendría tan fácil acceso, por la clandestinidad del movimiento guerrillero, así como por el discurso estigmatizante que apenas hasta ahora empieza a dar visos de desmonte.

Esta fue una oportunidad para que muchas personas pudieran ver y conocer, de primera mano, a los hombres y mujeres que componen las FARC. Y la conclusión es algo evidente; pero es una evidencia que, tristemente, en nuestro país hay que decirla para que tomemos conciencia de ella: los y las guerrilleras son seres humanos, como cualquiera de nosotros. Después de que la sociedad colombiana haya sufrido por tantos años un discurso que pretendió ser único, en el cual podía separarse al país entre buenos y malos; que a la par que negaba la existencia del conflicto armado, desplegaba enormes operativos militares y descargaba toneladas de bombas sobre los campos colombianos; que afirmaba la existencia de un enemigo interno absoluto; que le achacaba a las organizaciones insurgentes todos los males del país y las peores perversiones; resulta necesario darnos cuenta que esos que nos mostraron como “monstruos”, son muchos colombianos, que por diversas causas, entraron en la guerra como forma de defender sus vidas y sus ideas.

Y algo más: como ellos mismos lo dicen, buscan que el país entienda que tienen un proyecto colectivo, y en ese sentido (como lo expresó Valentina, una militante urbana de la insurgencia) son sujetos políticos. Su militancia en la organización insurgente la conciben como una forma de participar en la política del país. Una militancia que siempre buscan desarrollar, sin importar las condiciones en las que se encuentren. Harrison Martínez, uno de los prisioneros políticos que acudió como delegado ante la Conferencia, dice que “uno a la cárcel llega sin el fusil, pero sabe que es una trinchera más de combate”. Otra prisionera política, en una rueda de prensa, planteaba que, aún en prisión, siempre pensaban en cuál era la labor que iban a hacer para contribuir a los objetivos de su organización.

Ese es el primer punto que es necesario tener en cuenta para comprender la perspectiva y las proyecciones políticas de las FARC-EP. El hecho de ser una organización compuesta en su mayoría por campesinos, de haber desplegado su actividad político-militar especialmente en el campo, y su inspiración ideológica marxista leninista, les hace contar con altos niveles de disciplina y trabajo. Y eso se notaba en la Conferencia, pues era muy difícil ver a un insurgente sin que estuviese cumpliendo una tarea o preparándose para una nueva.

Y esto es importante comprenderlo, pues explica lo que muchos de los guerrilleros quieren decir al plantear que no se desmovilizarán sino que se movilizarán políticamente, y que estarán en los lugares y cumpliendo las funciones que la organización defina para cada uno de ellos. Desde los comunicados oficiales hasta en el discurso cotidiano de sus combatientes de base, es posible percibir que los insurgentes, no ven los acuerdos como una claudicación, sino como una transformación de la actividad militar en actividad legal y abierta. Es decir, no piensan que este proceso sea el fin de las FARC; por el contrario, perciben en la continuidad de su organización política, una de las pocas garantías para lograr el cumplimiento de lo acordado y las garantías para sus vidas.

La transformación de las FARC-EP en un movimiento político en el marco de la legalidad, tiene como objetivos garantizar la implementación de los acuerdos y continuar la lucha por el ejercicio del poder. Este movimiento, como lo expresó Jairo Quintero, un delegado a la conferencia, parte de una base “que es el conjunto de combatientes que vamos a pasar a la actividad legal, pero también hay unas estructuras urbanas que vienen trabajando desde ya en el Partido Clandestino en algunos lugares, en otros estructuradas en el Movimiento Bolivariano”. Este movimiento mantendrá sus principios marxistas-leninistas y su inspiración bolivariana, construidos durante más de 50 años de resistencia armada.

Las FARC, en medio del proceso de paz, están preparando un proyecto político; uno que incluye las urnas pero a la vez las trasciende, pues en palabras de Maicol, un insurgente encargado de hablar con la prensa, las FARC buscan ser gobierno, pero además construir poder con la gente desde las bases.

Los acuerdos y las garantías

Al respecto, hay que señalar que para la organización insurgente los acuerdos no representan todo lo que ellos hubiesen deseado, puesto que algunos temas que consideran cruciales, como el modelo de desarrollo, no pudieron ser abordados.

No obstante, para los rebeldes el Acuerdo Final es una victoria del pueblo colombiano; una victoria “sin vencedores ni vencidos”, como lo expresó Iván Márquez, pues no es la derrota del enemigo, sino la apertura de la posibilidad de hacer política abierta sin el riesgo de la estigmatización, la persecución y el exterminio.

De este modo, Pablo Catatumbo manifestó que “los acuerdos abren una ventana de participación para que la sociedad aborde los problemas del país”. De esta manera, para la organización insurgente los acuerdos no clausuran los conflictos y las problemáticas del país, sino que abren la posibilidad de que los mismos sean abordados por vías distintas a la guerra; vías en las que sea el debate ideológico, la movilización social, y la lucha por ganar la favorabilidad del pueblo sean las herramientas para la disputa por el poder político.

Pero la preocupación por los incumplimientos persiste entre los guerrilleros. Tienen plena conciencia de la historia de engaños y traiciones por parte del Estado a los acuerdos de paz. La principal materialización de esta preocupación es la persistencia y el fortalecimiento del paramilitarismo en los territorios. No obstante, se mantienen optimistas y confían en el acuerdo. ¿Cómo explicar ese optimismo en un contexto de guerra y con ese historial de traiciones? A juicio de muchos de los guerrilleros consultados, las garantías de cumplimiento no vienen solo del Estado, sino esencialmente de dos escenarios.

En primer lugar, la comunidad internacional. Los ojos de todo el mundo están sobre el proceso de paz de Colombia, y esa sola circunstancia ya se convierte en un mecanismo que permite garantizar que los incumplimientos serán mínimos.

Para las FARC existe otra garantía para asegurar el cumplimiento de los acuerdos: la organización del pueblo colombiano. Además de la organización del partido político tras la dejación de armas, los insurgentes confían en que el pueblo colombiano se organizará y se movilizará socialmente para defender los acuerdos y exigir que las partes cumplan lo pactado. Según Jairo Quintero “el acuerdo es una pelea del pueblo colombiano, el acuerdo no es un acuerdo de las FARC, es un acuerdo para la paz de Colombia. Y es el conjunto del pueblo colombiano el que tiene que apropiarse de él”.

Dicho fortalecimiento también pasa por la construcción de una alianza política amplia en la que, según Carlos Antonio Lozada, sean convocados muchos sectores del país, no solo de la izquierda, que le apuesten a la transformación del país y a la consolidación del proceso de paz. En este sentido, de acuerdo con Pablo Atrato, la Asamblea nacional Constituyente continúa teniendo vigencia dentro de los horizontes vislumbrados por las FARC, no como un escenario de refrendación de los acuerdos, sino como la posibilidad de abordar los temas que quedaron por fuera de la negociación, especialmente el modelo de desarrollo

El escenario en el cual se continúa el proceso de paz en el país genera muchas incertidumbres. Sin embargo, en las FARC-EP confían en que el pueblo colombiano se apropiará de los acuerdos y se movilizará para lograr la transformación del país, porque como lo dijo Benkos Biohó, tienen “la confianza de que el destino de la patria no puede ser la guerra eterna”.