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Foro desarrollo agrario

Foro desarrollo agrario

El problema de la guerra es el problema de la tierra

Después de un poco más de seis meses de iniciado formalmente el proceso de paz en Cuba, las Farc y el Gobierno aseguraron el 26 de mayo que ya existe un acuerdo formal sobre la tierra. A propósito de éste, la Facultad de derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Antioquia convocó al Foro “La cuestión agraria y el desarrollo rural en Colombia: a propósito de la negociación en la Habana”, con la intensión de generar un espacio para el análisis y la reflexión sobre este tema desde la Universidad.

DSC_9600Marcelo Caruso, Alfredo Molano y Juvenal Arrieta fueron los invitados a este Foro realizado en el Teatro Camilo Torres el pasado jueves 20 de junio, al que asistieron en su mayoría estudiantes universitarios. A pesar de la capacidad para 1200 asistentes, los presentes no ocuparon más de una tercera parte del mismo, lo cual no es más que un reflejo del poco interés y apatía que caracteriza nuestra sociedad en temas que afectan a todos los sectores.  

El asesor nacional de la defensoría del pueblo, Marcelo Caruso, en su ponencia enfatizó en la importancia de tener políticas públicas coherentes que garanticen derechos desde lo concreto y no solo desde lo plasmado en el papel; considera que existe una contradicción con la firma de tratados de libre comercio entre Colombia y numerosos países, con lo pactado en la mesa de conversación en la Habana; pues según lo leído por el vocero Carlos Fernández de Cossio, “El acuerdo será el inicio de transformaciones radicales de la realidad rural y agraria de Colombia con equidad y democracia. Está centrado en la gente, en el pequeño productor”.

Después de hacer un recuento histórico en el que visibilizó porqué el problema de la guerra está íntimamente relacionado con el problema de la tierra, Alfredo Molano enfatizó en que lo que se negocia realmente en la Habana es la dejación de las armas y la importancia de un eventual fin del conflicto armado, aunque esto no signifique el fin del conflicto territorial por la complejidad del mismo, Molano y Caruso coincidieron en que la guerra ha criminalizado la protesta social y un acuerdo de paz permitirá a los colombianos ejercer presión y pronunciarse masivamente sobre lo que quieren; pues como enfatizó Molano, “hay temas que no se debaten en la Habana porque no les corresponde, nos corresponde a nosotros”.

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Para incluir en el foro otra perspectiva sobre el problema de la tierra en Colombia, el indígena Embera y consejero secretario de la ONIC (Organización Nacional Indígena de Colombia), Juvenal Arrieta, habló sobre la mirada a este tema desde los pueblos indígenas. Destacó que éstas comunidades no están en contra de las Zonas de Reserva Campesina, pero dejo ver su preocupación e incomodidad sobre la figura al asegurar que ni a todos los campesinos les interesa, ni están lo suficientemente organizados.

Para Juvenal el tema de dónde se ubicarán estas Zonas de Reserva es el más delicado, mientras que para Caruso la preocupación radica en cómo se garantizará la sostenibilidad y el éxito de dichos procesos sin políticas de desarrollo rural concretas; pues para él es necesario “Recuperar nuevas experiencias de producción y apropiación del campo de maneras auto sostenibles” y es aquí donde los desarrollos que ha presentado la figura de ZRC en regiones como el Valle, dan una luz esperanzadora  evidenciando las posibilidades transformadoras de las mismas; gracias a la apuesta al fortalecimiento de la economía campesina y no al enfoque agroempresarial.

DSC_9612En este sentido Molano coincide nuevamente con Caruso al concebir la figura como una estrategia de ordenamiento territorial donde debería predominar la economía campesina, con el fin de protegerla del avance del latifundio y abrir paso a la construcción de un patrón de estructura agraria más equitativo.

DSC_9613Al finalizar el encuentro, se abrieron los micrófonos para que los asistentes interesados realizaran sus intervenciones públicamente y varios de ellos coinicdieron en llamar la atención sobre un hecho que involucra el tema de la tierra, el desplazamiento y la Universidad.

Desde hace tres meses alrededor de 200 campesinos desplazados por la construcción de la represa Hidroituango “viven” en el Coliseo de la Universidad de Antioquia.

Cabe resaltar que a lo largo de su ponencia, Marcelo Caruso hizo énfasis en que el enfoque del gobierno de apostarle a las obras minero-energéticas va en contravía al desarrollo rural y su sostenibilidad; y resaltó que se debe “cerrar la tijera” y garantizar igualdad de derechos en la ciudad y en el campo; es decir, que el desarrollo de lo urbano vaya de la mano con el desarrollo rural, y de esta manera velar por el desarrollo de la región.

Fueron múltiples los temas referentes a la tierra enunciados en el Foro que evidencian la necesidad de construir más espacios como estos que permitan la reflexión. 

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