Red de Colectivos de Estudios en Pensamiento Latinoamericanos

Colectivamente la Red CEPELA se plantea la necesidad de una Universidad que contribuya a la transformación de nuestra sociedad, reivindicando la necesidad de construir pensamiento crítico que pueda ser utilizado como herramienta útil para las luchas de los movimientos sociales. Así, la apuesta apunta hacia la recuperación del sentido crítico de la Universidad, como un espacio autónomo de las lógicas mercantiles, en el cual pueda construirse un pensamiento que parta del debate, la discusión y la crítica constante.

Partimos de la necesidad de concebir pensamiento que mire nuestras propias realidades, y de esta manera nos sirva para abrir los horizontes en los cuales podamos construir la utopía. Concebimos que la recuperación del pensamiento latinoamericano no consista en la defensa chauvinista de una serie de autores por haber nacido en esta región del mundo; por el contrario, el pensamiento de Nuestra América, parte de la urgente necesidad de construir un pensar que busque la resolución de las problemáticas de nuestro tiempo y de nuestra sociedad. Es esta la manera como se ha generado y consolidado un pensamiento en nuestra región, a partir del desafío de generar instrumentos para la construcción de nuevas realidades. Es éste un reto que ha de ser asumido con inventiva e imaginación, para no reproducir acríticamente modelos inventados para contextos distintos. Parafraseando al maestro Simón Rodríguez, si no somos capaces de inventar nuevas realidades, fracasaremos en el proceso de transformarnos. Recuperamos la teoría como un insumo necesario para aprender a pensar nuestras realidades, pero es una recuperación contextualizada, de acuerdo a las necesidades de nuestro tiempo, es decir como dice el maestro Hugo Zemelman, intentamos pensar epistémicamente nuestra realidad.

De igual manera, concebimos que la consecuencia de esta forma de pensamiento resida en la capacidad que se tenga  de llevarlo a la práctica; en palabra de Adolfo Sanchez “La praxis se nos presenta como una actividad material, transformadora y adecuada a fines. Fuera de ella, queda la actividad teórica que no se materializa, en cuanto es actividad espiritual pura. Pero, por otra parte, no hay praxis como actividad puramente material, es decir, sin la producción de fines y conocimientos que caracteriza la actividad teórica. Es decir, el pensamiento crítico que exigimos de la Universidad, sólo tiene sentido en la medida que pueda ubicarse en los principales debates de nuestra sociedad, al tiempo que pueda alimentar la acción política concreta de los movimientos sociales. Es así como planteamos la necesidad de derrumbar las rejas de la Universidad y construir el futuro de la mano de las organizaciones sociales. El desafío es asumirnos como sujetos en constante cambio, cuyo conocimiento tienda a la realidad, no para interpretarla sino para transformarla.

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